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El Parto se Acerca

Llegamos ya a la semana 37 de embarazo y en este momento se alcanza una hito importante, y es que nuestro bebé no será prematuro ya: está a término. Cualquier día podría nacer y ya no sería un problema para su salud separarse del vientre materno, pues podría sobrevivir sin complicaciones en el exterior. Sus pulmones ya están maduros y en cualquier momento pueden mandar la orden de que se inicie todo el proceso del parto.

Pero esto no es así siempre, hay bebés que necesitan más tiempo de horneado en el seno materno y es igual de bueno nacer en la semana 41 o 42, de hecho se recomienda esperar hasta esta última semana porque los niños más remolones siguen estando mejor dentro que fuera del vientre de su madre, quien a través de la placenta alimenta y oxigena al niño, siempre que no esté muy envejecida. Esto se controla con las revisiones semanales que nos harán tanto en la sanidad publica como en la privada.

Normalmente los médicos dejan que los niños sean quienes desencadenen el trabajo de parto de manera natural, supone un esfuerzo progresivo desencadenado por la oxitocina producida por el organismo y provoca en la mayoría de los casos la alerta de la madre y el emocionante momento de empezar a controlar los tiempos entre contracciones, las molestias que se sienten y a manejar el dolor, empezar a pensar en organizar al resto de los niños en caso de que los hubiera en la familia ya y a avisar al padre de que ha llegado el momento de visitar al médico.

Aunque a veces esto no sucede y las circunstancias médicas y sociales apuntan a que una inducción al parto es lo mejor para que nazca el bebé tanto para la madre como para el niño.

De hecho en estas experiencias nuestras en Muymami, hemos tenido dos nuevos bebés en la tienda entre septiembre y octubre, son las últimas incorporaciones, y ambos pese a ser los pequeños de sendas familias numerosas, han sobrepasado la semana 40 con holgura. Y éste es un momento desesperante.

Nos recomiendan hacer la bolsa y tenerlo todo preparado por si el parto se presenta de repente pero si, lejos de presentarse (y de ser de repente) los niños se niegan a nacer y a mostrarse favorables al parto, esto implica que para las madres que además, como para mi compañera, habían tenido experiencias previas de nacimientos en la semana 38, se haga insoportable la espera.

Al final nuestros niños nacieron inducidos ambos, estuvieron muy bien y sanos que es lo importante, y quedaba relegado así el hecho de que la espera se hubiera alargado por unos días de más.

A veces supone en los embarazos que duran 41 o 42 semanas que los niños nazcan más grandes, aunque puede ser que se equivoquen como con nosotras y nazcan preciosos bebés pequeñitos que lejos de ser enormes, pasan perfectamente por la salida natural siendo poco lesivos para las madres o para ellos mismos, pues caben muy bien por el canal del parto, al menos mejor que siendo muy grandes.

Al final, lo bueno es que tarde o temprano los pequeños de la casa terminan naciendo un día u otro y gracias a esa oxitocina, la hormona del amor, aunque nos la hayan inyectado de manera artificial, se convierta en un lazo brutal, casi animal, de unión entre madre e hijo y nos hagan enamorarnos de los benjamines de la casa para siempre. Naturaleza pura.

Andrea Fernández del Val. La Giganta comunicación.

Escrito el  27 Oct 2017 10:24  -  Enlace permanente

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